miércoles, 10 de octubre de 2007

"TODOS QUIEREN APODERARSE DEL CHE"


"Llegué al Che no por la vía convencional, sino a través de la guerrilla. Me cuajé como periodista en la insurgencia"

ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.
Al periodista norteamericano Jon Lee Anderson le interesa ser protagonista de la historia: desde los sucesos del 11 de septiembre de 2001 le invadió la sensación de que tenía que estar en el sitio de los acontecimientos para ver cómo cambia el eje del poder mundial; y por eso persiste, subsiste y sobrevive en Bagdad, capital de Irak, bajo la zozobra de un bombardeo o de que lo ajusticien a cuenta de "cara de gringo".
El reportero de guerra vino a Caracas para presentar su libro Che Guevara, una vida revolucionaria, editado por Anagrama; y hoy compartirá con los asistentes un foro sobre sus experiencias profesionales.
"Llegué al Che no por la vía convencional, sino a través de la guerrilla", relata Anderson en un castellano acaribeñado. "Me cuajé como periodista en la época de la insurgencia y la contrainsurgencia de los años 80 en El Salvador, Guatemala y Nicaragua; pasé mucho tiempo entre los guerrilleros inspirados por la revolución cubana de los años 60, y experimenté en carne propia esas gestas armadas".
Convivir y hacer cosa cotidiana un mundo ajeno a la vida urbana, hace que el periodista sienta la necesidad de compartir aquello con los lectores. Por allí comenzó a hilvanar Anderson, y produjo Guerrilla, "un libro que habla del mundo insurgente y de lo que tiene en común con el de los transeúntes".
Para ello se hospedó en Centroamérica, el Sahara, África y Medio Oriente. "Ese recorrido abarcó el colapso de la URSS, y entre las cosas que encontré en común siempre se presentaba la figura del Che, incluso en Afganistán".
Fue por eso que, concluido Guerrillas, Anderson se sintió atraído por el Che, al que define como "un tipo de ser humano capaz de desprenderse de todo por una causa, que es motor de la sociedad".
Comenzó la búsqueda de información hace 15 años, en la época en la que había tres o cuatro biografías publicadas al calor de su muerte. "O eran hagiografías panfletarias o denigratorias, en todo caso nada que ver con quien había sido. Fue un trabajo detectivesco porque me propuse hacer una biografía objetiva", relató.
Cinco años radicado en Cuba, entrevistas con la viuda del Che, revisión de archivos y documentos, tanto privados como gubernamentales, comprobación de fuentes, desecho de mitos y leyendas... todo esto formó parte de un arduo trabajo. La conclusión se publicó por primera vez en 1997, y ahora se presenta una traducción al castellano que cuenta con la total aprobación del autor, por cuanto señala que "de todas las traducciones la castellana es la más importante, porque era la lengua materna del Che".
Ahora, con una Venezuela dividida entre un gobierno de signo izquierdista y una oposición variopinta, el libro sobre el Che se presenta en circunstancias que Anderson espera "no sean aburridas".
Cuando lo presentó en Miami, en la librería de un barrio de clase media de cubanos-americanos, hubo "telefonazos con avisos de bomba, colegas que en lugar de preguntas me leyeron discursos, y otras personas me denunciaban. Yo traté de manejar todo de manera ecuánime, con humor, lo cual hizo que la gente se enojara más. Al final hubo un motín y me sacaron por la trastienda. Fue emocionante".
Anderson es periodista de oficio y sólo le interesa ofrecer la verdad, a costa de que lo califiquen de una u otra tendencia. Durante el encuentro de ayer, alguien trató de cuestionar las circunstancias de la muerte de Guevara, confrontando lo que está escrito por Anderson y lo que señalan otras fuentes.
"Todo el mundo quiere apoderarse del Che. En Alemania vi a uno chicos neonazis que defienden su nacionalidad, y cargan una bandera con el Che. Hay de todo. Por eso aquí está esta versión sincera, con una vida real y no inventada", remata.

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